"El palacio de la luna" de Paul AUSTER (1989)

Mi opinión:
Debo reconocer que cuando comencé este libro, creí que me atraparía tan rápida e instantáneamente como "La noche del oráculo". Pero no fue así. Me costó adentrarme. Quizá por el momento elegido para su lectura, demasiados cambios y poca concentración en el placer de sumergirme en unas páginas escritas.
Pero una vez mi mente consiguió relajarse, al menos durante los minutos en que tuviera tiempo para leer, y mi atención se centró en las palabras entralazadas de Auster... disfruté de este libro.

Son muchos los párrafos que se podrían destacar, pero me quedo con estos dos. Buena lectura.

"La casualidad quiso que llevara los últimos a Chandler el mismo día que los astronautas aterrizaron en la luna. (...) Vi a las dos figuras acolchadas dar sus primeros pasos en aquel mundo sin aire, rebotando como juguetes sobre el paisaje, conduciendo un carrito de golf entre el polvo, plantando una bandera en el ojo de la que en otro tiempo había sido la diosa del amor y la locura. Radiante Diana, pensé, imagen de todo lo que es oscuro en nuestro interior. Luego habló el presidente. Con voz solemne e inexpresiva declaró que aquél era el acontecimiento más importante desde la creación del hombre. Los veteranos de la barra se rieron al oír esto y creo que yo también conseguí sonreír una o dos veces. Pero, pese a lo absurdo del comentario, había una cosa que nadie podía discutir: desde el día en que fue expulsado del paraíso, Adán nunca había estado tan lejos de casa." (págs. 41-42)

"(...) Yo había saltado desde el borde del acantilado y justo cuando estaba a punto de dar contra el fondo, ocurrió un hecho extraordinario: me enteré de que había gente que me quería. Que le quieran a uno de ese modo lo cambia todo. No disminuye el terror de la caída, pero te da una nueva perspectiva de lo que significa ese terror. Yo había saltado desde el borde y entonces, en el último instante, algo me cogió en el aire. Ese algo es lo que defino como amor. Es la única cosa que puede detener la caída de un hombre, la única cosa lo bastante poderosa como para invalidar las leyes de la gravedad." (pág. 61)

Contraportada (Ed.Anagrama):
Marco Stanley Fogg está a las puertas de la edad adulta cuando los astronautas ponen el pie en la luna. Hijo de padre desconocido, fue educado por el excéntrico tío Victor, que tocaba el clarinete en orquestas de mala muerte. En los albores de la era lunar, muerto su tío, Marco va cayendo progresivamente en la indigencia, la soledad y una suerte de tranquila locura de matices dostoievskianos, hasta que la bella Kitty Wu lo rescata. Marco empieza entonces a trabajar para un viejo paralítico y escribe su biografía, que éste quiere legar a su hijo, al que no llegó a conocer. Tras un largo periplo que lo lleva hasta el Oeste y bajo el influjo de la omnipresente luna, Marco descubrirá los misterios de su origen y la identidad de su progenitor.
"Un magnífico retrato del alma secreta del hombre urbano" (El País).
"Una de las novelas más completas, elegantes, refinadas e inteligentes de los últimos años" (Sergio Vila-Sanjuán, La Vanguardia).
"Tiene la magia exacta de los mitos que nos sirven para vivir... Pertenece al club de las novelas que desearíamos no terminar de leer nunca" (Justo Navarro).

2 comentarios:

Regina dijo...

Qué puedo decir de Auster...es el autor que más me gusta. No hay año que no vuelva a releer cualquiera de sus libros.
Sin duda, el país de las últimas cosas y el Palacio de la Luna son dos obras imprescindibles.

Un abrazo

ALE dijo...

Excelente blog. Saludos desde Uruguay. www.acrosstheuniverse123.blogspot.com