"Delicioso suicidio en grupo" de Arto PAASILINNA

Mi opinión:
¿Todos los temas (mal-llamados) ‘a no tomarse a broma’ han de ser tabúes? O hay que poder hablar de ellos para evitar ‘rasgarse las vestiduras’ al oírlos y ser capaz de comprender el ‘por qué’ – aunque ello no sea sinónimo de compartir el ‘cómo’ –?
PAASILINNA ni se plantea semejante debate. Y no sólo escribe una novela sobre un tema que puede resultar tabú en países como el mío; sino que, además, lo hace con una admirable e increíble carga irónico-humorística y crítica.
Y encima consigue acercarnos a una cultura que el sur nos puede parecer tan lejana y fría (y que a mí, personalmente, me conmueve y transmite tanto calor a mi corazón).

¡Ah! ¡Un consejo! A todo aquel que no decida leer este libro por estar en contra del suicidio, o simplemente por creer que el autor hace apología del mismo … que se plantee que podría estar equivocado.
Un tema aparentemente tan ‘espinoso’ puede –bien llevado– abrirnos una puerta a la reflexión. PAASILINNA no sólo pretende implicar al lector en su fe en el ser humano; sino que, también, hará que nos planteemos cuándo puede llegar la defunción de la sociedad occidental que nos envuelve.

Recomiendo su lectura a quien:
* sea amante del humor negro;
* esté dispuesto a abrirse a una reflexión sobre la sociedad en la que vive;
* quiera saber un poco más de la cultura nórdica (que no es, ni mucho menos, tan fría como nos parece desde aquí abajo).

Contraportada (Ed. Anagrama):
Miles de finlandeses se lanzan cada año por un precipicio o inhalan dióxido de carbono del tubo de escape. Precisamente el día de San Juan, la fiesta de principios del verano, Onni Rellonen, un empresario en crisis, decide poner fin a su vida. Pero apenas ha encontrado un granero apartado, unos ruidos lo detienen. Onni salva a otro visitante del granero, el coronel Kemppainen, un viudo que había decidido matarse ese mismo día. Ambos renuncian al común propósito y empiezan a charlar sobre los motivos que les impulsaban. Toman una sauna, beben coñac y empiezan a tutearse, hasta que se rinden ante la evidencia: existe un gran número de candidatos al suicidio. Nace así una larga amistad y la idea de fundar una asociación de «aspirantes a suicida». Así, treinta y tres compañeros deciden partir, en un flamante autocar, en busca de un suicidio colectivo digno: cruzarán Europa hasta encontrar el mejor acantilado desde el que lanzarse deliciosamente al vacío.

1 comentario:

Regina dijo...

Muchísimas gracias por estar ahí.

Ya estoy de vuelta. Ahora más que nunca.

Gracias. De corazón.


pd-y gracias por tus recomendaciones..siempre